Coleccionar Sulfuros - Pirita

La colección de sulfuros es probablemente una de las de mayor valor tanto por el interés de los minerales que representa como por su belleza. Se tiene de hecho una gama completa de colores que tiende más o menos al metálico (desde el gris plomo al amarillo oscuro, pasando por el rojo cobre, etc.), aunque no faltan tonalidades de rojo (proustita, cinabrio) e incluso el amarillo clarísimo, casi incoloro (blenda). A menudo, los cristales están completamente terminados y aparecen con una cierta frecuencia las formas típicas del sistema cúbico, es decir, el cubo, el tetraedro, el octaedro, etc. Las asociaciones de sulfuros distintos son muy frecuentes, especialmente en las localidades más clásicas. La pirita, por ejemplo, se puede decir que aparece en todas partes, cuando está en compañía de otros sulfuros se observan magníficos contrastes de color y formas.

Minerales de interés histórico. Los sulfuros, además, revisten a menudo interés histórico, dado que fueron de los primeros minerales metálicos que se utilizaron: por ejemplo, la galena y la calcopirita ya eran conocidos en la antigüedad como fuentes del plomo y del cobre, y de la primera se obtiene la plata mediante un laborioso procedimiento. Algunos metales nuevos fueron descubiertos precisamente por los químicos con estos minerales: por ejemplo, el germanio en la argirodita, el níquel y el cobalto en la niquelina y en la esmaltita, etc.

El aspecto estético. Desde un punto de vista estético, los mejores ejemplares de estos minerales son quizás aquellos que se encuentran sobre matrices blanquísimas, como las de las dolomías sacaroideas o de los mármoles: de estos ejemplares se han recogido magníficas muestras, sobre todo en los mármoles de Carrara y en Vall de Binn. Los cristales perfectamente nítidos de sulfuros más o menos raros de estas localidades corresponden casi siempre a un valor comercial bastante elevado. A menudo, en estos minerales, a sus valores estéticos ha de añadirse una extraordinaria rareza de las especies y una notable singularidad de su composición química (presencia de metales insólitos como el talio, el vanadio, etc.).

Dificiles los «falsos». A diferencia de los elementos nativos, a menudo falsificados, entre los sulfuros es verdaderamente difícil fabricar muestras falsas, por lo que se puede estar relativamente tranquilo, dado que, por ejemplo, no es muy sencillo producir artificialmente un buen cubo de pirita. Sin embargo, las caras reconstruidas no se deben de excluir a priori, aunque las muestras falsas de este tipo se realizan en general en otros grupos (silicatos, etc.).

La conservación. Un importante consejo es el de conservar absolutamente toda la colección de sulfuros en un lugar lo más seco posible, por res húmedos tanto, no tenerlos jamás al descubierto o en lugares húmedos.

ENCICLOPEDIA LOS MINERALES, Ediciones Nueva Lente, página 128